Algunas de las problemáticas sociales más comunes como es la discriminación, la desintegración familiar, conductas antisociales y el maltrato tienen su origen en la primera etapa de vida de la persona, la infancia.

Es en esta etapa es cuando los niños van a imitar de manera consciente e inconsciente patrones de conducta que perciben de los padres y maestros. Cada niño pertenece a un circulo social distinto, es decir proviene de una familia con características particulares y muy especificas. El niño tenderá a imitar la conducta de los padres, ideas de la familia, costumbres generacionales, incluso imitará también detalles característicos como los gestos y la manera de hablar ya que esta es una forma en la en un primer momento el niño podrá irse insertando en la sociedad, y ser aceptado por su propio circulo familiar.

Cuando un niño adquiere constantemente una sobre estimulación negativa, pueden ocurrir dos cosas: que se aislé o que repita la conducta negativa como muestra de un fuerte sentimiento de enojo, ambas van a impedir que se desarrolle satisfactoriamente, porque las dos tendrán como lugar de origen un sentimiento de malestar lo cual inevitablemente generará más frustración dentro de su ambiente.

Por ello los docentes deben de fomentar constantemente el desarrollo de competencias socio afectivas que les permitan a los niños hablar de sus emociones negativas y al mismo tiempo reducirlas a través de acciones como poner límites claros, de esa manera ellos podrán crear relaciones afectivas saludables. Otra forma de reducir las conductas negativas por parte de los niños, consiste en incluir a los padres de familia y hacerlos participes del desarrollo psico-afectivo de sus hijos, de tal manera que se sientan responsables de que todo aquello que adquieran o dejen de adquirir afectivamente, teniendo presente que esto será únicamente consecuencia del buen o el mal trato que ellos promuevan en casa.